lunes, 20 de agosto de 2012

APERTURA DE UN NUEVO CICLO Y LA EMERGENCIA DE LA LUCHA POPULAR


Se inicia un nuevo ciclo de luchas populares, apertura que debe ser entendida como respuesta de los sectores pobres de este país ante la agudización de las contradicciones que produce el sistema, a saber, la explotación y el modelo de dominación que ha significado para el mundo popular la pauperización y precarización de las condiciones de vida. Los trabajadores portuarios, los mineros y los estudiantes secundarios son protagonistas de este nuevo escenario, las diferentes apuestas que tienen los diferentes sectores pueden ser vistas como reivindicaciones parciales, demandas sectoriales o luchas economicistas. Y sí, no escapan a esa condición, lo importante de este nuevo ciclo tiene relación con la capacidad de hacer frente y soportar en buena medida la embestía y contraofensiva de parte de los dueños del país y quienes los representan en las distintas esferas de la institucionalidad burguesa. Los poderosos ahora actúan como bloque, cuando la evidencia los alerta ante lo que creemos es la instalación de la protesta y la organización social como medio de construcción política. Los burócratas y paladines de modelo ven amenazado su hegemonía y lanzan una batería de acciones dirigidas a asfixiar, contener y desarticular cualquier expresión que atente contra la sacro santa institucionalidad republicana.

Los poderosos hoy demuestran su unidad y cohesión y lo hacen promulgando leyes que son desde ya una regresión para los derechos y los intereses del pueblo, no es casual que el garrote y la zanahoria sean los mecanismos utilizados para neutralizar el incipiente movimiento de masas que empuja por la consecución de sus reivindicaciones y apuestan en lo estratégico a la transformación de la sociedad. Lo que se esta vivenciando en el país es un movimiento que empieza a cuestionar las bases del capitalismo y esto responde a una síntesis que lleva su tiempo elaborándose desde la base social, desde la construcción territorial y las apuestas tácticas que las organizaciones han desarrollado en cada espacio. No debe sorprendernos que los secundarios superen las demandas reivindicativas y pasen inmediatamente a posiciones políticas que buscan cuestionar y golpear el modelo de desarrollo capitalista.

La fragmentación y atomización empieza a quedar atrás, la organización y las expresiones de poder y fuerza desplegados por el movimiento de masas están dando como resultado mayores grados de con conciencia en una ciudadanía que se ha caracterizado estos últimos años por la apatía, el inmovilismo y desorganización. La descompresión del descontento bajo la forma de la emergencia de la protesta popular ha corregido muchos de los aspectos que las organizaciones políticas de izquierda llevan colgado como un lastre. Los revolucionarios han podido verificar con meridiana claridad que las condiciones objetivas están dadas para emprender, no solo un nuevo ciclo de luchas, sino que la proyección política de un referente que apueste por disputar al reformismo y las tendencias oportunistas los espacios de control y dirigencia de las estructuras históricas de la clase.

A la luz de los acontecimientos debemos tener la capacidad de desplegar todas las fuerzas al campo de la acción, se ha reflexionado bastante, el proceso de repliegue del movimiento estudiantil saco lustre y brillo a un sin números de situaciones poco claras que provenían de los sectores universitarios. Con las candidaturas a las elecciones municipales y los nuevos dirigentes de la CONFECH y universidades tradicionales, los secundarios quedaron lo suficientemente claros respecto de los propósitos que el reformismo y el neo-reformismo pregonan, auspician y privilegian. Sus propósitos y objetivos son tener mayores grados de influencia en los sectores democráticos y progresista del bloque en el poder e insertarse adecuadamente dentro del marco legal de la institucionalidad burguesa.

Las síntesis y conclusiones deben servir para el entendido de que los únicos portadores de procesos y construcción orgánica e ideológica, de empuje por cambios estructurales y transformación social están en manos de los secundarios. Los universitarios han quedado atrás de dicho proceso, pues han privilegiado su interés personal e individual, y se entiende, pues bien, existe el temor de las deudas y lo que significa perder el año, atrasar un egreso o simplemente perder las becas, no están preocupados por el interés político que ha significado para Chile y el movimiento popular que ha sido capaz de sacar cien mil manifestantes a la calle, algo inédito en Chile desde la vuelta de esta mal llamada democracia. El movimiento universitario es más una representación inflada por el pasado proceso de luchas más que otra cosa, sus dirigentes no representan el sentir de los estudiantes, los sectores organizados hacen esfuerzos permanente por restituir las fuerzas pero las conducciones parasitarias se han encargado de frenar una radicalización que urge desarrollar. Sus dirigentes se mueven más en la lides institucionales, se codean con parlamentarios y prefieren el dialogo farandulero por medio de la prensa y los medios de comunicación, palabrerío dirigido a tensionar a los sectores que creen tienen una voluntad progresista, error fragante esperar que la fracción democrática del bloque en el poder se agrupe y se pliegue a las demandas del mundo popular, sabiendo que su propósito es otro, que no es más que volver a administrar el aparato administrativo del estado, para ello harán lo posible por levantar conflictos pero ello no significa que estén por democratizar y romper de cuajo con la estructura económica que rige en el país.

Las conducciones universitarias claramente no pueden hacer frente al desarrollo en la conciencia de sus bases y eso es producto de la instrumentalización de la que son objeto, sino miren como dirigentes emblemáticos apoyan a candidatos a los sillones edilicios; otros lisa y llanamente se presentan como cartas para representar a sus partidos, mediante pactos y alianzas con conglomerados de la oposición. La imagen que dejan es desoladora, instan a la inmovilización y retrasan procesos de organización y crecimiento de la conciencia.

Esto mismo se replica en las esferas de la institucionalidad burguesa, no han faltado quienes en el afán de buscar alternativas a los bloques dominantes levantan candidatos del pueblo o apuestan a disputarles espacios a los reformistas, neoreformistas y los oportunistas de la concertación. Les decimos con claridad absoluta que no creemos en esos medios, no ahora cuando la misión es otra, a saber: la construcción de fuerza social y el desarrollo de embriones de poder popular, en efecto, son las masas organizadas las que deben emprender la discusión respecto de cual o tal es la táctica para el periodo, pues no aceptaremos que vengan a asignarse la representación del pueblo sin previamente organizarlo y lograr mediante la lucha las síntesis necesarias para determinar cuál es vía de desarrollo popular. No nos negamos a la existencia de candidatos obreros y populares, si somos críticos respecto de su aplicación, en momentos en que no están dadas las condiciones para ello. Los revolucionarios no podemos renunciar a ocupar distintas tácticas, entendemos que nuestro arco de acción puede generar que dichos espacios sean perfectibles con la construcción de conciencia de sí y para sí; pero entendemos que nos es el momento para ello, hoy la urgencia debe enfocarse al desarrollo y despliegue de espacios de lucha y organización, de recomposición y rearticulación del tejido social e identitario de la clase trabajadora chilena y no otra cosa.

Existe una suerte de extravío, desorientación y  confusionismo por parte de la izquierda chilena, los que la tienen clara son los reformistas que buscan introducirse dentro del marco legal, una apuesta que desde ya le ha rendido crédito a su organización pero que no ha significado en caso alguno desarrollo de experiencias donde el protagonismo sea de las bases, del pueblo y los trabajadores. Ni siquiera han sido una voz dentro del parlamento, no han defendido los intereses de los sectores sociales que pugnan frente al estado, lo suyo siempre ha sido la maquina, la manipulación y la instrumentalización, pues no tienen bases sociales y las escasas fuerzas que poseen no están en condiciones de emprender procesos de lucha política, las demostraciones de fuerza solo se han quedado en el ámbito de las reivindicaciones parciales, demandas economicistas y la organización para la negociación.

Las disputas dentro de la CUT entre sectores obreristas y la camarilla de burócratas que tiene secuestrado tanto al partico comunista como a la central de trabajadores habla mucho de las fracturas internas y las disputas de poder que se han dado en su interior. Nuestro análisis llegó a la conclusión de que este proceso es producto del momento histórico de lucha social propiciado por el incipiente movimiento de masas que ha llevado a las diferentes organizaciones a tensionar sus estructuras, es cuando aparecen los polos y las disputas entre tendencias, pues esa es otra de la características del PC y la CUT, no existe cohesión y la verdad es que sus liderazgos empujan y reman para distintos lados. Pese a ello existen elementos comunes y como siempre de sus diferencias podrán sacar provecho, no se sorprenda si las listas que se presentan a la CUT terminen congeniando posiciones y salga para variar postura común, los giños, pololeos y miraditas para el lado terminaran por conformar una nueva dirigencia mestiza a los intereses del PS, PC y la patronal. Eso ha sucedido durante estos últimos 20 años, no vemos porque ahora deba ocurrir algo distinto.

Las organizaciones revolucionarias muestran sus profundas debilidades, sus incoherencias y sus análisis que no corresponden a la realidad. No son pocos los que se suben a la cresta de la ola y se emborrachas de la panorámica para decir que nos encontramos en una situación pre-revolucionaria, no faltan aquellos que prefieren el anonimato para no quemarse y desarrollan una política aparatista alejada de las bases sociales y los procesos de construcción, por lo que no son capaces de referencias sus posiciones y su incidencia en el campo de las luchas se torna tenue. Otros enceguecidos por procesos foráneos ven en los postulados del ALBA una alternativa de construcción social y están a la espera –y así parece- de que emerja un líder carismático que nos movilice y nos haga transitar mediante un discurso difuso, populista y patriotero a la transformación social. No nos sorprende que las diferentes apuestas que se asignan como continuadoras del ideario rojoynegro y apuesten hoy a la lucha por la democratización institucional, haciendo un llamado a convocar a referéndums, consultas y procesos de discusión para una constituyente. Si las elecciones no cambian nada, porque habrían de permitir los poderosos que se elabore y se aplique una nueva carta marga. No sabemos si esto responde a una influencia proveniente del mundo académico o es parte de una síntesis elaborada al calor de las movilizaciones.

Nos parece particularmente clarificador para esta situación la discusión entre Camila Vallejos y Gabriel Salazar, en efecto, eso responde al estado de la cuestión, y busca abrir una discusión que creemos es muy sana, a diferencia de aquellos que creen que esto es pura chimuchina y que responde la farandulización de la intelectualidad de izquierda, de la wisky izquierda. Si debemos decir que nuestra posición no pasa por las críticas que desarrolla el historiador a la dirigente comunista, en lo grueso podemos estar de acuerdo, no así en su conclusión, ni tampoco podemos hacer oídos a la histeria de algunos que se lanzan contra Salazar para hacer una defensa corporativa de lo que no entienden es una crítica a las posiciones políticas y no un asedio a su condición de mujer y militante con definiciones políticas cuadradas con su dirección entreguista. No nos hacemos cargo de la arrogancia y la petulancia del historiador, no compartimos con él sus concepciones historiográficas ni sus paradigmas ideológicos. Por el contrario reivindicamos la dialéctica y el materialismo histórico como el principal instrumento de análisis para entender la realidad y la situación histórica que nos toca vivir. Por lo que nuestra opción es y será luchar y buscar espacios de organización.

Los políticos tradicionales discuten cual es el candidato más idóneo para las presidenciales, emergen otros que se auto-asignan candidatos. Economistas de la farándula y ex-funcionarios del estado pretenden ser una alternativa haciendo gala de su posición rasgan vestiduras y hacer gárgaras de su condición de independientes, pero no son más que la expresión del populismo, la demagogia y el oportunismo propio de liberales que abogan por la mantención del modelo capitalista introduciendo mayores grados de profesionalización y gestión gubernamental, como si el problema fuera un tema administrativo. Son tecnócratas que no cuestionar ni un ápice el capitalismo, la explotación y la desigualdad que emana de a contradicción capital/trabajo.

Con indignación hemos observado como los poderosos arremeten con feroz desprecio contra los pobres y explotados de este país. Una contra-ofensiva que busca asfixiar, anular y desarticular el insipiente movimiento de masas que ha irrumpido en el espacio público para hacer demostraciones de fuerza explicita frente a una institucionalidad empecinada en mantener, profundizar y prolongar el modelo de desarrollo capitalista. La burguesía pretende perpetuar su hegemonía y dominación mediante el uso de métodos tan brutales como balear por la espalda a niños mapuches en circunstancias en que se encontraban indefensos, argumentándose eran utilizados como escudos humanos. Bastardos y esbirros quienes tras las sombras y la impunidad atacan a las comunidades mapuches aterrorizando a madres y ancianos, persiguiendo a jóvenes y adultos, encarcelando a hombres que luchan por recuperar territorios usurpados por el estado y los dueños de este país.

Los mapuches que han sido acusados de terrorismo por el estado capitalista son víctimas -al igual que en otros casos- de juicios truchos, de procedimientos ilegales como apremios ilegítimos, tortura y vejación, juicios que se han caracterizado por el uso de testigos encubiertos, pruebas falsas, y procedimientos poco transparentes es decir: el despliegue de montajes que en lo judicial y lo político busca consolidar tres objetivos, a saber, 1) El desmantelamiento de las organizaciones y sectores más combativos. 2) La infiltración en la estructura social y en las redes de apoyo, cooperación y solidaridad de las comunidades lo que implica control efectivo del territorio mapuche y 3) El control informativo para criminalizar el “conflicto” y justificar la militarización y el accionar paramilitar. En este sentido no son casuales los atentados que se han afectado a campesinos pobres y que se le han adjudicados a las comunidades organizadas como parte de un despliegue mediático para satanizar y desprestigiar la justa lucha del pueblos mapuches. Sin embargo la prensa oficial no informa sobre los constantes allanamientos que se producen en la zona y el amedrentamiento del que son objetos los comuneros.

Los métodos utilizados por el estado no hacen sino evidenciar cuáles son sus propósitos en lo inmediato, saben muy bien a quienes deben atacar, han focalizado los conflictos, apostando a que no se den espacios de unificación, cohesión y convergencia entre los sectores que han puesto en tela de juicio la legitimidad del modelo. Si no lo logra este se convierte en un escenario tremendamente perjudicial y desfavorable para la derecha chilena y atenta a sus propósitos de seguir administrando el aparato gubernamental pues no les basta con el control económico es necesario seguir profundizado y extendiendo el modelo expoliador de este capitalismo maduro. Para ello harán uso de todo tipo de métodos y sistematizaran las acciones para provocar el desprestigio del movimiento de masas por parte de la opinión pública acusándolos de inadaptados, intransigentes y violentistas. Es parte de su contraofensiva contra el pueblo: leyes regresionistas y terror policiaco y la militarización de toda esfera social, bajo el argumento de la seguridad ciudadana para el pueblo y sus intereses.

Queda en nuestras manos entender cabalmente el proceso en el que nos encontramos, las salidas las están dando las bases, no es necesario esperar que las dirigencias iluminadas den cuenta de esta realidad, por lo que debemos seguir el curso de este río que crese y se ensancha y que avanza conforme se dan espacios de lucha y organización. Debemos romper de una vez por todas con las conducciones parasitarias que buscan organizar al incipiente movimiento de masas para disponerlas a la lucha electoral, nuestra única elección debe ser luchar codo a codo con las reivindicaciones del pueblo, buscando siempre que sus exigencias se trasladen al ámbito de la demanda política, por ello es fundamental concientizar y eso no lo hacemos pregonando lo maravilloso de la revolución sino que levantando en cada espacio, en cada lugar trabajo de base, y no importa que nos demoremos, no nos interesa la inmediatez que tanto alarde hace el reformismo, los revolucionarios no negamos la necesidad de avanzar a través de las reformas porque ello garantiza el bienestar del pueblo, pero no vemos en ello el fin último, no es nuestro objetivo, nuestra idea es y será el desarrollo de fuerza social revolucionaria y la creación de embriones de poder popular.

SOLO LUCHANDO NOS HACEMOS LIBRES ¡¡¡
ÚNICA SOLUCIÓN: REVOLUCIÓN…¡¡¡

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