lunes, 20 de agosto de 2012

APERTURA DE UN NUEVO CICLO Y LA EMERGENCIA DE LA LUCHA POPULAR


Se inicia un nuevo ciclo de luchas populares, apertura que debe ser entendida como respuesta de los sectores pobres de este país ante la agudización de las contradicciones que produce el sistema, a saber, la explotación y el modelo de dominación que ha significado para el mundo popular la pauperización y precarización de las condiciones de vida. Los trabajadores portuarios, los mineros y los estudiantes secundarios son protagonistas de este nuevo escenario, las diferentes apuestas que tienen los diferentes sectores pueden ser vistas como reivindicaciones parciales, demandas sectoriales o luchas economicistas. Y sí, no escapan a esa condición, lo importante de este nuevo ciclo tiene relación con la capacidad de hacer frente y soportar en buena medida la embestía y contraofensiva de parte de los dueños del país y quienes los representan en las distintas esferas de la institucionalidad burguesa. Los poderosos ahora actúan como bloque, cuando la evidencia los alerta ante lo que creemos es la instalación de la protesta y la organización social como medio de construcción política. Los burócratas y paladines de modelo ven amenazado su hegemonía y lanzan una batería de acciones dirigidas a asfixiar, contener y desarticular cualquier expresión que atente contra la sacro santa institucionalidad republicana.

Los poderosos hoy demuestran su unidad y cohesión y lo hacen promulgando leyes que son desde ya una regresión para los derechos y los intereses del pueblo, no es casual que el garrote y la zanahoria sean los mecanismos utilizados para neutralizar el incipiente movimiento de masas que empuja por la consecución de sus reivindicaciones y apuestan en lo estratégico a la transformación de la sociedad. Lo que se esta vivenciando en el país es un movimiento que empieza a cuestionar las bases del capitalismo y esto responde a una síntesis que lleva su tiempo elaborándose desde la base social, desde la construcción territorial y las apuestas tácticas que las organizaciones han desarrollado en cada espacio. No debe sorprendernos que los secundarios superen las demandas reivindicativas y pasen inmediatamente a posiciones políticas que buscan cuestionar y golpear el modelo de desarrollo capitalista.

La fragmentación y atomización empieza a quedar atrás, la organización y las expresiones de poder y fuerza desplegados por el movimiento de masas están dando como resultado mayores grados de con conciencia en una ciudadanía que se ha caracterizado estos últimos años por la apatía, el inmovilismo y desorganización. La descompresión del descontento bajo la forma de la emergencia de la protesta popular ha corregido muchos de los aspectos que las organizaciones políticas de izquierda llevan colgado como un lastre. Los revolucionarios han podido verificar con meridiana claridad que las condiciones objetivas están dadas para emprender, no solo un nuevo ciclo de luchas, sino que la proyección política de un referente que apueste por disputar al reformismo y las tendencias oportunistas los espacios de control y dirigencia de las estructuras históricas de la clase.

A la luz de los acontecimientos debemos tener la capacidad de desplegar todas las fuerzas al campo de la acción, se ha reflexionado bastante, el proceso de repliegue del movimiento estudiantil saco lustre y brillo a un sin números de situaciones poco claras que provenían de los sectores universitarios. Con las candidaturas a las elecciones municipales y los nuevos dirigentes de la CONFECH y universidades tradicionales, los secundarios quedaron lo suficientemente claros respecto de los propósitos que el reformismo y el neo-reformismo pregonan, auspician y privilegian. Sus propósitos y objetivos son tener mayores grados de influencia en los sectores democráticos y progresista del bloque en el poder e insertarse adecuadamente dentro del marco legal de la institucionalidad burguesa.

Las síntesis y conclusiones deben servir para el entendido de que los únicos portadores de procesos y construcción orgánica e ideológica, de empuje por cambios estructurales y transformación social están en manos de los secundarios. Los universitarios han quedado atrás de dicho proceso, pues han privilegiado su interés personal e individual, y se entiende, pues bien, existe el temor de las deudas y lo que significa perder el año, atrasar un egreso o simplemente perder las becas, no están preocupados por el interés político que ha significado para Chile y el movimiento popular que ha sido capaz de sacar cien mil manifestantes a la calle, algo inédito en Chile desde la vuelta de esta mal llamada democracia. El movimiento universitario es más una representación inflada por el pasado proceso de luchas más que otra cosa, sus dirigentes no representan el sentir de los estudiantes, los sectores organizados hacen esfuerzos permanente por restituir las fuerzas pero las conducciones parasitarias se han encargado de frenar una radicalización que urge desarrollar. Sus dirigentes se mueven más en la lides institucionales, se codean con parlamentarios y prefieren el dialogo farandulero por medio de la prensa y los medios de comunicación, palabrerío dirigido a tensionar a los sectores que creen tienen una voluntad progresista, error fragante esperar que la fracción democrática del bloque en el poder se agrupe y se pliegue a las demandas del mundo popular, sabiendo que su propósito es otro, que no es más que volver a administrar el aparato administrativo del estado, para ello harán lo posible por levantar conflictos pero ello no significa que estén por democratizar y romper de cuajo con la estructura económica que rige en el país.

Las conducciones universitarias claramente no pueden hacer frente al desarrollo en la conciencia de sus bases y eso es producto de la instrumentalización de la que son objeto, sino miren como dirigentes emblemáticos apoyan a candidatos a los sillones edilicios; otros lisa y llanamente se presentan como cartas para representar a sus partidos, mediante pactos y alianzas con conglomerados de la oposición. La imagen que dejan es desoladora, instan a la inmovilización y retrasan procesos de organización y crecimiento de la conciencia.

Esto mismo se replica en las esferas de la institucionalidad burguesa, no han faltado quienes en el afán de buscar alternativas a los bloques dominantes levantan candidatos del pueblo o apuestan a disputarles espacios a los reformistas, neoreformistas y los oportunistas de la concertación. Les decimos con claridad absoluta que no creemos en esos medios, no ahora cuando la misión es otra, a saber: la construcción de fuerza social y el desarrollo de embriones de poder popular, en efecto, son las masas organizadas las que deben emprender la discusión respecto de cual o tal es la táctica para el periodo, pues no aceptaremos que vengan a asignarse la representación del pueblo sin previamente organizarlo y lograr mediante la lucha las síntesis necesarias para determinar cuál es vía de desarrollo popular. No nos negamos a la existencia de candidatos obreros y populares, si somos críticos respecto de su aplicación, en momentos en que no están dadas las condiciones para ello. Los revolucionarios no podemos renunciar a ocupar distintas tácticas, entendemos que nuestro arco de acción puede generar que dichos espacios sean perfectibles con la construcción de conciencia de sí y para sí; pero entendemos que nos es el momento para ello, hoy la urgencia debe enfocarse al desarrollo y despliegue de espacios de lucha y organización, de recomposición y rearticulación del tejido social e identitario de la clase trabajadora chilena y no otra cosa.

Existe una suerte de extravío, desorientación y  confusionismo por parte de la izquierda chilena, los que la tienen clara son los reformistas que buscan introducirse dentro del marco legal, una apuesta que desde ya le ha rendido crédito a su organización pero que no ha significado en caso alguno desarrollo de experiencias donde el protagonismo sea de las bases, del pueblo y los trabajadores. Ni siquiera han sido una voz dentro del parlamento, no han defendido los intereses de los sectores sociales que pugnan frente al estado, lo suyo siempre ha sido la maquina, la manipulación y la instrumentalización, pues no tienen bases sociales y las escasas fuerzas que poseen no están en condiciones de emprender procesos de lucha política, las demostraciones de fuerza solo se han quedado en el ámbito de las reivindicaciones parciales, demandas economicistas y la organización para la negociación.

Las disputas dentro de la CUT entre sectores obreristas y la camarilla de burócratas que tiene secuestrado tanto al partico comunista como a la central de trabajadores habla mucho de las fracturas internas y las disputas de poder que se han dado en su interior. Nuestro análisis llegó a la conclusión de que este proceso es producto del momento histórico de lucha social propiciado por el incipiente movimiento de masas que ha llevado a las diferentes organizaciones a tensionar sus estructuras, es cuando aparecen los polos y las disputas entre tendencias, pues esa es otra de la características del PC y la CUT, no existe cohesión y la verdad es que sus liderazgos empujan y reman para distintos lados. Pese a ello existen elementos comunes y como siempre de sus diferencias podrán sacar provecho, no se sorprenda si las listas que se presentan a la CUT terminen congeniando posiciones y salga para variar postura común, los giños, pololeos y miraditas para el lado terminaran por conformar una nueva dirigencia mestiza a los intereses del PS, PC y la patronal. Eso ha sucedido durante estos últimos 20 años, no vemos porque ahora deba ocurrir algo distinto.

Las organizaciones revolucionarias muestran sus profundas debilidades, sus incoherencias y sus análisis que no corresponden a la realidad. No son pocos los que se suben a la cresta de la ola y se emborrachas de la panorámica para decir que nos encontramos en una situación pre-revolucionaria, no faltan aquellos que prefieren el anonimato para no quemarse y desarrollan una política aparatista alejada de las bases sociales y los procesos de construcción, por lo que no son capaces de referencias sus posiciones y su incidencia en el campo de las luchas se torna tenue. Otros enceguecidos por procesos foráneos ven en los postulados del ALBA una alternativa de construcción social y están a la espera –y así parece- de que emerja un líder carismático que nos movilice y nos haga transitar mediante un discurso difuso, populista y patriotero a la transformación social. No nos sorprende que las diferentes apuestas que se asignan como continuadoras del ideario rojoynegro y apuesten hoy a la lucha por la democratización institucional, haciendo un llamado a convocar a referéndums, consultas y procesos de discusión para una constituyente. Si las elecciones no cambian nada, porque habrían de permitir los poderosos que se elabore y se aplique una nueva carta marga. No sabemos si esto responde a una influencia proveniente del mundo académico o es parte de una síntesis elaborada al calor de las movilizaciones.

Nos parece particularmente clarificador para esta situación la discusión entre Camila Vallejos y Gabriel Salazar, en efecto, eso responde al estado de la cuestión, y busca abrir una discusión que creemos es muy sana, a diferencia de aquellos que creen que esto es pura chimuchina y que responde la farandulización de la intelectualidad de izquierda, de la wisky izquierda. Si debemos decir que nuestra posición no pasa por las críticas que desarrolla el historiador a la dirigente comunista, en lo grueso podemos estar de acuerdo, no así en su conclusión, ni tampoco podemos hacer oídos a la histeria de algunos que se lanzan contra Salazar para hacer una defensa corporativa de lo que no entienden es una crítica a las posiciones políticas y no un asedio a su condición de mujer y militante con definiciones políticas cuadradas con su dirección entreguista. No nos hacemos cargo de la arrogancia y la petulancia del historiador, no compartimos con él sus concepciones historiográficas ni sus paradigmas ideológicos. Por el contrario reivindicamos la dialéctica y el materialismo histórico como el principal instrumento de análisis para entender la realidad y la situación histórica que nos toca vivir. Por lo que nuestra opción es y será luchar y buscar espacios de organización.

Los políticos tradicionales discuten cual es el candidato más idóneo para las presidenciales, emergen otros que se auto-asignan candidatos. Economistas de la farándula y ex-funcionarios del estado pretenden ser una alternativa haciendo gala de su posición rasgan vestiduras y hacer gárgaras de su condición de independientes, pero no son más que la expresión del populismo, la demagogia y el oportunismo propio de liberales que abogan por la mantención del modelo capitalista introduciendo mayores grados de profesionalización y gestión gubernamental, como si el problema fuera un tema administrativo. Son tecnócratas que no cuestionar ni un ápice el capitalismo, la explotación y la desigualdad que emana de a contradicción capital/trabajo.

Con indignación hemos observado como los poderosos arremeten con feroz desprecio contra los pobres y explotados de este país. Una contra-ofensiva que busca asfixiar, anular y desarticular el insipiente movimiento de masas que ha irrumpido en el espacio público para hacer demostraciones de fuerza explicita frente a una institucionalidad empecinada en mantener, profundizar y prolongar el modelo de desarrollo capitalista. La burguesía pretende perpetuar su hegemonía y dominación mediante el uso de métodos tan brutales como balear por la espalda a niños mapuches en circunstancias en que se encontraban indefensos, argumentándose eran utilizados como escudos humanos. Bastardos y esbirros quienes tras las sombras y la impunidad atacan a las comunidades mapuches aterrorizando a madres y ancianos, persiguiendo a jóvenes y adultos, encarcelando a hombres que luchan por recuperar territorios usurpados por el estado y los dueños de este país.

Los mapuches que han sido acusados de terrorismo por el estado capitalista son víctimas -al igual que en otros casos- de juicios truchos, de procedimientos ilegales como apremios ilegítimos, tortura y vejación, juicios que se han caracterizado por el uso de testigos encubiertos, pruebas falsas, y procedimientos poco transparentes es decir: el despliegue de montajes que en lo judicial y lo político busca consolidar tres objetivos, a saber, 1) El desmantelamiento de las organizaciones y sectores más combativos. 2) La infiltración en la estructura social y en las redes de apoyo, cooperación y solidaridad de las comunidades lo que implica control efectivo del territorio mapuche y 3) El control informativo para criminalizar el “conflicto” y justificar la militarización y el accionar paramilitar. En este sentido no son casuales los atentados que se han afectado a campesinos pobres y que se le han adjudicados a las comunidades organizadas como parte de un despliegue mediático para satanizar y desprestigiar la justa lucha del pueblos mapuches. Sin embargo la prensa oficial no informa sobre los constantes allanamientos que se producen en la zona y el amedrentamiento del que son objetos los comuneros.

Los métodos utilizados por el estado no hacen sino evidenciar cuáles son sus propósitos en lo inmediato, saben muy bien a quienes deben atacar, han focalizado los conflictos, apostando a que no se den espacios de unificación, cohesión y convergencia entre los sectores que han puesto en tela de juicio la legitimidad del modelo. Si no lo logra este se convierte en un escenario tremendamente perjudicial y desfavorable para la derecha chilena y atenta a sus propósitos de seguir administrando el aparato gubernamental pues no les basta con el control económico es necesario seguir profundizado y extendiendo el modelo expoliador de este capitalismo maduro. Para ello harán uso de todo tipo de métodos y sistematizaran las acciones para provocar el desprestigio del movimiento de masas por parte de la opinión pública acusándolos de inadaptados, intransigentes y violentistas. Es parte de su contraofensiva contra el pueblo: leyes regresionistas y terror policiaco y la militarización de toda esfera social, bajo el argumento de la seguridad ciudadana para el pueblo y sus intereses.

Queda en nuestras manos entender cabalmente el proceso en el que nos encontramos, las salidas las están dando las bases, no es necesario esperar que las dirigencias iluminadas den cuenta de esta realidad, por lo que debemos seguir el curso de este río que crese y se ensancha y que avanza conforme se dan espacios de lucha y organización. Debemos romper de una vez por todas con las conducciones parasitarias que buscan organizar al incipiente movimiento de masas para disponerlas a la lucha electoral, nuestra única elección debe ser luchar codo a codo con las reivindicaciones del pueblo, buscando siempre que sus exigencias se trasladen al ámbito de la demanda política, por ello es fundamental concientizar y eso no lo hacemos pregonando lo maravilloso de la revolución sino que levantando en cada espacio, en cada lugar trabajo de base, y no importa que nos demoremos, no nos interesa la inmediatez que tanto alarde hace el reformismo, los revolucionarios no negamos la necesidad de avanzar a través de las reformas porque ello garantiza el bienestar del pueblo, pero no vemos en ello el fin último, no es nuestro objetivo, nuestra idea es y será el desarrollo de fuerza social revolucionaria y la creación de embriones de poder popular.

SOLO LUCHANDO NOS HACEMOS LIBRES ¡¡¡
ÚNICA SOLUCIÓN: REVOLUCIÓN…¡¡¡

martes, 19 de junio de 2012

PARO Y ORGANIZACIÓN


Paro y organización
Las luchas que se nos avecinan deben estar cargadas de métodos que nos permita instalar en la “opinión pública” la idea que solo mediante el levantamiento masivo es posible generar cambios significativos en la calidad de vida de comunidades, habitantes y colectivos de nuestra sociedad. Por eso hay que apuntalar las luchas reivindicativas y los métodos que han sido herramientas históricas de los explotados, a saber, los paros, las huelgas, las tomas y cuanta acción que irrumpa en la normalidad burguesa para así, en un segundo instante, propiciar la organización popular de base clasista, es decir: el desarrollo de fuerza social revolucionaria y la creación de embriones de poder popular.


Así lo dicen los hechos que se han sucedido de forma consecutiva con los conflictos desatados desde las movilizaciones estudiantes a la protesta popular en Freirina, lo que ha acaecido en el Valle del Aconcagua en estas últimas semanas también caben en este marco de ascenso sostenido en la lucha de las masas populares. Lo que queremos proponer es que todos estos hechos son demostrativos de un aprendizaje asimilado en luchas de las masas, de ahí se entiende el actual proceso de ascenso en la luchas del pueblo. El problema es que la vertiente de información que tiene a disposición la sociedad en general son los medios de comunicación controlado por los poderosos que se han dado la tarea de inflar los conflictos, para luego dejarlos caer, y con ello llenarlos de descalificaciones, mostrado el problema de forma caricaturesca, persiguiendo a los inadaptados, dividiendo y asfixiando las movilizaciones. Pese a ello, los procesos cognitivos de las masas dan cuenta de una doble lectura de la realidad que muestra la prensa, a saber, ellos primeramente son parte de problema, o mejor dicho son víctimas de las políticas y gestiones de la administración local, central y las perversidades que el sistema económico genera.  En fin, el aprendizaje popular ha podido leer entre líneas, y saben de ante mano que solo mediante formas radicales pueden obtener la atención de las autoridades y soluciones de éstas, que en el actual momento se ven tensionados por la emergencia del proceso eleccionario; sería oportuno por parte de las organizaciones sociales y populares, el denuncias, debelar y desenmascarar las contradicciones que los políticos y el sistema provocan y promueven, pues la alternativa no es tal o cual candidato, sino tal o cual sistema de desarrollo, y nosotros auspiciamos el socialismo.


Hechos podemos nombrar algunos en el devenir de las luchas populares, por ejemplo los sucedidos en la población Pucara de Los Andes, en el Sector del Almendral, y las barricadas de la Comuna de Llay-llay. El hecho puntual esgrime la indignación de los diferentes sectores producto del los daños producidos por el temporal de agua y viento que mantuvo por largas horas e incluso días sin suministro eléctrico y de agua potable. Ante esta situación la gente salió a las calles a manifestar su rabia, no hubo enfrentamientos con las fuerzas represivas lo que indica que fueron acciones espontaneas del pueblo. El dato en concreto es que los hechos no pasaron desapercibidos siendo comentados por concejales, la prensa y radios locales, lo que queda claro es que en los diferentes sectores la gente salió a la calle en protesta ya que no aceptaban las imposiciones y justificaciones que las empresas de servicios daban como alternativas para sanear el problema, en alguno de los sectores el corte de los suministros fue por más de 24 horas seguidas.

El ejercicio de salir a la calle a demostrar la rabia y el descontento de una situación particular, es un hecho de la causa que habla mucho del estado de animo del pueblo, lo central ahí es como le hincamos el diente y propiciamos la prolongación de sus luchas uniendo los eslabones que faltan, y que son ejes articuladores para pasar de la reivindicación parcial, a la organización y el desarrollo de la demanda política. Los eslabones que faltan unir es la construcción de conocimiento que nos permita entender cabalmente el funcionamiento de las instituciones y fundamentalmente el proceso de producción, de apropiación y extracción de la riqueza producida por el hombre y los recursos naturales. Eso se lo tenemos que explica pedagógicamente, pero más aun en los procesos prácticos de la organización popular y política, vale decir: la lucha es el aula y la escuela popular, en la calle y sin permiso los sujetos conocen y crean medios y métodos para satisfacer las necesidades colectivas, todo mediante la organización. En cuanto a los ejes articuladores, la tarea es crear un pliego de reivindicaciones que en su entendido empuje a la conformación de demandas que insten a la transformación social, esa es una tarea que debe ser producto de la organización de las  masas y la articulación permanentes de estas por visualizar correctamente cuales son las necesidades y aspiraciones más sentidas de los explotados y oprimidos.
Volvamos un poco atrás, el paro constituye una herramienta histórica de la clase trabajadora, con el tiempo, diversos movimientos y agrupaciones populares hicieron suyas las prácticas de la toma y el paro para reivindicar un lugar para vivir, otros para ejercer una política cultural libertaria y últimamente para defender el derecho a la educación. Todas son ejercicios directos del poder popular en distintos momentos, pese a ello, la búsqueda de una salida que ponga al sujeto social en primera escena es algo que espanta a los poderosos y sus lacayos, pues es la negación u/o antítesis al dialogo institucionalizado dentro de los marcos regulatorios el que se prevé con el despliegue de luchas que enfrenten la estructura de dominación vigente. Romper con las estructuras de dominación, con los oportunismos y las instrumentalizaciones para desarrollar de forma paralela instancias de desarrollo de fuerza social y creación de espacios de poder popular es el fin ulterior, la mecánica consiste en que el paro y la organización son la palanca para propiciarlas.
La organización de base es el proceso más complicado de mantener, pues su principal eje esta dado por sus logros, si esta no conduce proceso dirigidos a sanear uno de los malestares de la comunidad, ésta se encuentra destinada a la pasividad y el reflujo permanente, por lo que siempre debe tenerse en cuenta que la lucha constante, de trabajo objetivo, con talleres y activismo de todo tipo debe ser llevado adelante contra viento y marea, mostrando la independencia de clase y la agitación política deben en conjunto constituirse nuestra línea a desarrollar.
En el valle tenemos que avanzar progresiva y organizadamente al paro, los trabajadores de la fruta han levantado sus demandas y exigencias a la patronal y la administración pública que sean atendidos sus requerimientos, sabemos que no encontraran una respuesta digna para sanear la precariedad laboral que sufren miles de trabajadores agrícolas. Su lucha debe ser la todos nosotros, sumarnos al paro y organizar a las bases es el puntapié para la consolidación de la protesta popular como instancia y ejercicio de fuerza. Las reivindicaciones de los trabajadores temporeros quizás sectorizan las luchas que se puedan dar, pero estamos seguros de que es un avance hablar de paro, movilización y protesta popular en el Valle del Aconcagua; por otro lado, las demandas son transversales para la gran mayoría que vive con sueldos miserables, y no les pagan imposiciones, donde no se les respetan sus derechos por encontrarse subcontratados.
Los trabajadores, pobladores y estudiantes deben atender el llamado y la convocatoria a paro y movilización levantada por los temporeros, es la oportunidad de organizar los centros laborales, las poblaciones y establecimientos educacionales y salir a las calles a protestar y demandar del estado y los empleadores tratos justos, el fin a la subcontratación, una nueva ley laboral, derecho a sindicalización, respeto de los derechos de los trabajadores, el fin de las AFPs, la creación de una AFP estatal, uniendo las luchas y demandas por una educación gratuita, de calidad y al servicio del pueblo y los trabajadores, luchar en la misma medida por la salud y la vivienda, porque se garantice el trabajo; por la renacionalización con control obrero de los recursos naturales. En fin, existen miles de demandas que el pueblo debe exigir sin ninguna condición, por ello, es necesario desatar la protesta popular como instancia para medir fuerzas y aprender de la experiencia.
Decíamos con anterioridad que los hechos acaecidos en Aysén bien pudieron ser una escalada que encendiera Chile y emergiera con energía renovada el cuerpo macizo del pueblo a demandar un nuevo trato social, si en esa oportunidad desechada por las fuerza que hoy día en la oposición quieren para si en el futuro cercano el control de aparato administrativo del estado, ese el foco asfixiado, rodeado y controlado no significa que ese mismo fuego pueda emerger en condiciones en donde el terreno se muestra socavado y llano para prenderse; uno, dos, tres y cien Aysén, esa es la tarea, para la acumulación de fuerza social y el desarrollo de poder popular.


A LEVANTAR EL PARO Y LA ORGANIZACIÓN.
A DESARROLLAR FUERZA SOCIAL REVOLUCIONARIA Y
 EMBRIONES DE PODER POPULAR.




miércoles, 6 de junio de 2012

Freirina y la emergencia de la protesta social



Hace un par de semanas en la Comuna de Catemu se volcó un bus que trasladaba a trabajadores agrícolas, el hecho concreto es que la comunidad de Santa Isabel, localidad rural, cansada de tanto atropello, marginación y vulneración a sus derechos decidieron tomarse el camino, bloquearlo y encender barricadas para llamar la atención de las autoridades. Los lugareños aducen que el camino siempre ha presentado problemas y que en más de una oportunidad los vehículos se han precipitado a un barranco producto de que no existe estructura vial suficiente para el flujo vehicular del sector. La locomoción de trabajadores prefiere esa vía porque constituye una alternativa al camino que va desde Putaendo a Catemu; es decir: el accidente se produjo porque los subcontratistas prefirieron abaratar los costos de traslado ya que el camino de Santa Isabel evita darse la vuelta por San Felipe para llegar a la zona norte del valle del Aconcagua.
Nada se pudo averiguar sobre los trabajadores accidentados, lo más probable es que no contaran con contrato de trabajo, es por ello que los trasladaron al hospital de Llay llay, lugar donde posteriormente fueron dados de alta. Queda la preocupación respecto de los  26 trabajadores que no recibieron tratamiento oportuno por parte de las entidades especializadas como el hospital de trabajadores, la asociación chilena de seguridad o la mutual de seguridad, lo que indica que son trabajadores sub-contratados y no tienen derecho a ese beneficio de atención médica de urgencia por constituir accidente de trayecto. Queda mucho por dilucidar respecto a los accidentados, lo cierto es que cuentan con la solidaridad de clase de la comunidad de Santa Isabel y el sindicato de temporeros; se ha indagado en el sector del accidente sobre el paradero de los accidentados, los bomberos se restaron de colaborar y el hospital solo se remitió a confirmar que uno de los trabajadores era del sector de Hijuelas y otro de Llay llay.
Los habitantes de Santa Isabel exigen que el camino sea pavimentado y ensanchado pues este no solo representa un peligro para ellos, sino que también es un problema que afecta a las condiciones de vida y las comodidades de la comunidad, hastiadas de polvaredas y barriales se han organizado para decir basta. Para que sus demandas sean solucionadas han dado un ultimátum a la autoridad local de quince días, sino amenazan con tomarse el puente cuestión que ya estarían evaluando dado que no confían que la institucionalidad pueda resolverles sus problemáticas al corto plazo, entendiendo que se viene el invierno y con ello las lluvias y eso agrava la situación en la que viven los pobladores y la seguridad en general de quienes transitan por ese lugar. Hemos asistido por segunda vez al sector del accidente para contactar a la gente del lugar, en la oportunidad se pudo verificar en terreno que se vertió gravilla sobre el camino y se instalo una barra de contención, lo que indica que la presión ejercida por la comunidad curtió el efecto esperado. En cuanto a la perentoria de 15 días se nos explico que están a la espera ya que fue aceptada la propuesta de ensanchar el camino y acabar con el canal que es el que provoca las malas condiciones viales producto de sus constantes desbordes.
Ante esta problemática evidenciada por los habitantes de Santa Isabel, no es casual que el método utilizado sea el mismo que han ocupado los estudiantes, los patagones, y ahora los pobladores en Freirina. Entonces ¿Qué es lo que moviliza a la gente para adoptar medidas que en apariencia se muestran como disruptivas y radicales? Y en definitiva ¿A que responden estas movilizaciones, cuál es la matriz y cuál es el producto que quieren lograr, y fundamentalmente que posibilidades encierra este tipo de experiencias para el desarrollo de fuerza social y la creación de embriones de poder popular que queremos que se instalen como experiencias y conceptos en las masas populares?
Decimos que es aparente radicalidad, porque así lo muestran los medios de comunicación de masas afines a los intereses de las grandes empresas, expresiones del poder económico y político empecinados en crear la idea en la opinión pública que son los “exaltados” el problema, criminalizando el movilización y la protesta popular; encuadrando, asfixiando y reprimiendo la organización social y política de las masas. La producción ideológica de la dominación está destinada  encubrir la realidad, falseando e informando parcialmente los hechos y finalmente, mostrándose escépticos respecto de las quejas y denuncias de la población. En este caso Freirina cuya población se cansó de los atropellos a sus derechos salieron a la calle y de forma organizada se tomaron las dependencias de la empresa para exigir su cierre inmediato.
Este hecho que por lo demás es lo más radical y revolucionario que sucedido en el último tiempo en Chile y supera con creces lo hecho por estudiantes y patagones, lo significativo mas allá de la comparaciones con otras experiencias de luchas que se están dando a nivel nacional es que en esta oportunidad se ha dado un golpe contundente y certero al capital, tanto así que lo hizo retroceder. De nada sirvieron los miles y millones de dólares invertidos y el lobby que la empresa Agrosuper pudo impulsar, la verdad es que el gobierno, la administración de turno, la fracción conservadora no toleraría otra explosión social asociada a un cuestionamiento al modelo de desarrollo, porque es eso lo que esta de tras de todas las movilizaciones, la madre del cordero dirían algunos.
La toma de la fabrica y su cierre es un hecho histórico y hay que estudiarlo con lupa, fundamentalmente todo lo que tenga relación con el remolino social y popular, que salió a la calle a protestar, a movilizarse y generar la toma de la dependencias de Agrosuper. Significativo es el hecho de la organización, pues bien, esto responde al estado actual de la correlaciones de fuerzas existente en el contexto nacional, lo decimos porque los hechos en el valle del Huasco demuestran la incapacidad de los revolucionarios de hacer presencia en contextos extremos como Freirina (y Catemu), pues las bases sociales de la organizaciones se concentran en la grandes y medianas urbes, esto es central porque por lo general el reformismo conduce dichas movilizaciones o estas deben someterse a la espontaneidad, dejándose llevar por los acontecimientos, decidiendo en la marcha y no teniendo la capacidad de superar las reivindicaciones parciales al campo de la batalla política, es decir: no es lo mismo hacer toma de una dependencia productiva  a desarrollar control obrero de la fábrica, la importancia de esto es crucial pues se abre la discusión de cuanto somos capaces de hacer extensible la  acción política. Eso por un lado, queda por resolver respecto de la espontaneidad.
A qué responde esta alza sostenida en las luchas de las masas, la respuesta más general tiene relación no con el “mal gobierno” de la fracción conservadora del bloque en el poder, por lo menos así lo han querido dejar entrever la Concertación. Por el contrario, la izquierda revolucionaria entiende el problema desde una perspectiva más sistémica, por lo que la alza sostenida de las luchas populares tiene su correlato con la agudización de las contradicciones que genera el actual modelo de desarrollo capitalista y no necesariamente la administración de este modelo de desarrollo. La pobreza y la precarización de la condiciones de vida de las masas trabajadoras están llegando a límites intolerables y se muestra la emergencia de la protesta social como el medio y la antítesis que caracterizo a la apatía e inmovilismo de campo popular ante lo que fueron años de ofensiva burguesa, o los años de reflujo del movimiento obrero y popular.
La espontaneidad de las masas en principio no es un elemento negativo, si lo es en la medida en que no es posible someter las luchas a un estricto marco de acción que nos permita avanzar de forma consecutiva en la demandas y reivindicaciones sociales y consolidar la organización popular como única vía de solución a los males que aquejan a miles de personas, males que son producto del modelo de desarrollo en el que vivimos. Ósea, el paso necesario de la demanda parcial a la lucha política por la transformación social es una tarea que los movimientos sociales no han podido abordar por su dispersión y la fetichización que se hace del horizontalismo.
Una de las misiones de los revolucionarios será entonces educar a las masas atrasadas y convencer sobre la vía revolucionaria a los sectores avanzados del pueblo ya que no tiene referente donde esa alternativa se concentre, y donde pueda crecer y aprender sobre los quehaceres de la política clasista, es decir: no conocen de espacios donde el centro de la acción este determinada por la disposición a la lucha.
Los caminos están dados por el remolino popular, por sus destellos y relámpagos, por su rabo de nueves, su torbellino en el viento, por la ira y la rabia que sube y se muestra como emergencia, y que su principal característica la constituye la espontaneidad de las masas. El tino del revolucionario consta en la adecuada inserción en el campo de las luchas parciales que se vivencia desde el mundo popular, tino y perspicacia para introducir la cuña revolucionaria, sus formas y estructuras del pensamiento y sus métodos de acción.
El escenario actual a nivel nacional se presenta entonces como emergencia de la protesta social, de la organización popular y la espontaneidad de las masas, el desprestigio de la llamada “clase política civil” constituye un dato más de la causa, la institucionalidad administrativa del estado, coaptada por las racionalidad mercantilista y empresarial, no ha podido cambiar en lo absoluto la percepción social de que el problema es el modelo de desarrollo, por tanto, un cuestionamiento general al sistema es un elemento instalado en la sociedad en su conjunto. Lo último es producto de las luchas que han dado los estudiantes y aiseninos. Si ese es mas menos el escenario dentro de las correlaciones de fuerzas dispuestas al choque y la radicalización de los conflictos, vemos entonces que las salidas y ganadas para las organizaciones sociales, populares y políticas están en relación con el desarrollo de focos de conflicto, la solidaridad de clase, la construcción de referentes de masas que agrupen y converjan las organizaciones de base, para que estas den contenido a la construcción y el levantamiento de pliego de demandas locales que garantice la unidad táctica de las luchas populares.
A DETONAR, CREAR Y CONDUCIR LOS CONFLICTOS SOCIALES Y POPULARES
A BUSCAR LA CONVERGENCIA DE LAS ORGANIZACIONES DE BASE
A CONSOLIDAR Y CRISTALIZAR EL DESARROLLO DE FUERZA SOCIAL Y EMBRIONES DE PODER POPULAR.
A LEVANTAR EL PLIEGO DE DEMANDAS Y REIVINDICACIONES POPULARES
A DISPONER LAS FUERZAS VIVAS DEL CAMPO POPULAR A LA LUCHA, LA ORGANIZACIÓN Y LA UNIDAD CONTRA LA EXPLOTACION PATRONAL Y EL GOBIERNO BURGUES

martes, 15 de mayo de 2012

Mesas político-sociales y la construcción de poder popular.



La burocracia y las conducciones reformistas han lanzado su táctica para el periodo -que termina con el proceso electoral en noviembre del presente año- para incidir de forma efectiva en el actual escenario político nacional y tensionar las contradicciones que este provoca. Su propósito se reduce a la reagrupación de las fuerzas dispersas para disponerlas a la lucha electoralista, este constituye el eje estratégico del reformismo. Entiéndase por estratégico la coaptación de la institucionalidad por medio de la electoralismo, para ir provocando cambios y transformaciones desde arriba a través de un “pacto de la oposición progresista” para “democratizar” el país e instalar un “gobierno de nuevo tipo”.

Para el desarrollo de la táctica existen dos niveles de acción que la elite institucional del movimiento obrero y popular va a ocupar, por un lado la maniobra política del pacto electoral por arriba, es decir: los pactos por omisión con la Concertación donde entregaron el 90% de la Comunas del país para garantizar la exclusividad en siete alcandías; a esta maniobra debe sumarse el “pacto chico” hecho de forma paralela con el PRSD y el PPD en el que acordaron lista única para candidatos a concejales.

El segundo lineamiento táctico es la creación de “mesas políticas” y “asambleas políticos sociales” a nivel local, que en cada comuna agrupe en un referente transversal de la “oposición” y que incluya a sectores que se opongan al actual régimen gubernamental, por lo que el llamado es de carácter pluriclasial, es decir: transversal a las demandas de mundo popular. Queda por dilucidar cual el es propósito ulterior de esta segunda apuesta, sabemos la disposición al electoralismo es su primera tarea, pero sin embargo, sabemos que su capacidad en el escenario de una elección no refleja necesariamente la existencia de bases sociales y trabajo de masas que lo acredite, lo valide y/o legitime. No tienen bases sociales y esa es una certeza, por lo que construir una base social que sea sostén de la política por arriba se hace una necesidad en que han puesto atención y hoy buscan lanzar una batería de acciones, propuestas y cronogramas para que sea efectivo y garantice su política y lineamientos programáticos.

La izquierda revolucionaria entiende el proceso de forma diferente, es importante clarificar los elementos que las organizaciones de la clase debe fortalecer, fundamentalmente en los referente en la amidación y enraizamiento en las masas, porque si bien existen experiencias probadas estas no han sabido pasar de la micro-organización al desarrollo de referente en que el protagonismo popular constituya una alternativa real y con independencia al representacionismo reformista y socialdemócrata que busca trasladar las luchas populares a los márgenes de la política institucional.

Durante los últimos 20 años la izquierda revolucionaria ha abocado sus esfuerzos a la reconstrucción de sus agrupaciones, la derrota del programa significo la degradación y descomposición de sus bases militantes que transitaron a visiones posmodernas, sobre-ideologizadas o simplemente cayeron en las deformaciones y deviaciones contrarias al “hombre nuevo” o las bases del pensamiento marxista y que responden al vacío creado y que el polo revolucionario no ha sabido coparlo, llenarlo, dotarlo de contenido programático, en fin: de proyecto histórico.

El abandonando del relato colectivo de emancipación, los nuevos sujetos, las emergentes experiencias de desarrollo ciudadanista fueron base y sustento para la consolidación de la estrategia ideológica de la dominación. El pensamiento burgués a través de los medio de comunicación de masas y las ciencias de las tecnologías de la información generaron las condiciones necesarias para consolidar la fragmentación del campo popular. Masa popular sin horizontes histórico, sin aspiraciones de poder, anulada y desmembrada en su estructura corporal, sin identidad y sin sus metodologías de respuesta emancipadora al sistema; no tuvo otra respuesta que su descomposición, su degradación. La clase obrera quedo desarmada, desmantelada y vulnerable a la dominación ideológica del sistema capitalista.

Los que renegaron de las lecturas de clase e hicieron oídos al populismo radical de experiencias latinoamericanas no hicieron más que seducirse por procesos y experiencias de desarrollo en donde el capitalismo tenía su propio proceso de maduración. Chile está muy lejos de esa realidad, la contra-revolución habría sido laboratorio de políticas neoliberales en tiempos en que reinaba el capitalismo de estado o estado de bienestar en Latinoamérica, por eso se entiende que los procesos políticos en la región empujen a la resistencia de estas medidas, no así en Chile que todo ha sido liberalizado.

No compartimos la idea de inclusión e incorporación al marco legal, este no puede ser alternativa para el logro consecutivo de las aspiraciones populares, sus demandas más sentidas deben ser producto de la organización y el desenmascaramiento del sistema por parte de los revolucionarios y sectores avanzados del la clase. El denunciar, agitar, propagandear, en fin; tener una política comunicacional que haga frente a los medios de comunicación de masas de los poderosos es una tarea irrenunciable y un elemento central en el quehacer político de organizaciones y partidos clasistas.  

Insistimos en la tesis del vacío histórico que como fenómeno se presenta en el campo popular, es decir: la incapacidad de la izquierda revolucionaria de constituirse como fuerza dual, y que contenga en su ceno la expresión de un programa político que lleve a la revolución socialista, por medio de la guerra revolucionaria del pueblo y el desarrollo del poder popular. Eso no existe y hay que crear las condiciones necesarias para el cambio en la correlación de fuerzas mediante la construcción de poder popular y fuerza social revolucionaria, siendo este un proceso de largo aliento. Si la alternativa es la espera eterna a que emerja un personalismo, un caudillismo, o el líder carismático que nos lleve por medio de un gobierno radical a transformaciones parciales del modelo de desarrollo económico, entendemos que entonces que la política tiene su base en la administración del modelo y no en su abolición, creemos que esa premisa es falsa y errónea.

Las nuevas alternativas que el reformismo ha levantadas es producto de la maduración en los círculos de intelectuales y de producción de pensamiento, y refleja la respuesta programática de la izquierda institucionalista a propósito del desborde de la lucha de las masas y la radicalidad expresada en las calles. La reivindicación de una “nueva constituyente popular y democrática”, “consultas vinculantes” y “gobiernos de nuevo tipo” son pantanos y espejismos en que el “movimiento social”, popular y político ha caído y a asimilado como un elemento concreto de lucha. Entendemos que este es un subproducto de la incapacidad de recomponer el programa revolucionario, pero ello no significa -y lo hemos dicho con anterioridad- reformular la institucionalidad, democratizarla y enfatizar en su mejoramiento mediante la introducción de mecanismos que la humanicen, esto solo puede traer como resultado el mejoramiento y la profundización del modelo capitalista.

El principal beneficiario, solo pueden ser el capitalismo; lo podemos decir de otra manera, en el actual contexto de crisis global y la aparente situación de estabilidad y crecimiento económico a nivel nacional, las recomendaciones del FMI y organismos internacionales del imperialismo por una reforma tributaria y en lo referente, a las condiciones de generar cambios en la institucionalidad con reformas políticas que democratice una desgastada y resquebrajada institucional solo pueden ser producto y respuesta a las alzas de la lucha de las masas y la pérdida progresiva de la legitimidad del sistema económico social y el cuestionamiento a la estructura político y jurídica de la representatividad y el sistema de partido existente en la actualidad; ese es un consenso en la llamada “clase política civil”, por lo que la mejor salida es la readecuación del sistema, sin embargo sabemos que por más que existan buenas intenciones por parte de la sección liberal del bloque en el poder, los resultados de leyes que tenemos como antecedentes han terminado como legislaciones que profundizan los procesos de mercantilización que vive la sociedad, lo vemos a diario con los recursos naturales, las empresas sanitarias, las carreteras, el sistema la salud, y como no olvidar las reformas en educación en donde se engaño y timó al movimiento estudiantil con una reforma que garantizaba el derecho al lucro.

A razón de la historia, debemos apuntar al desarrollo de tres líneas políticas: a) territorial, barrial o poblacional, b) estudiantil, universitarios y secundarios y c) el sindical. Desarrollo de estas tres esferas permiten abordar adecuadamente otros tres aspectos que interesan a las organizaciones revolucionarias, a saber: a) la contención y develación de las posiciones conservadoras y liberales de la elite del movimiento popular; b) la recomposición del campo popular y los sectores políticos de este y, c) la construcción de una alternativa independiente al modelo que nos presenta el reformismo.

Desarrollo de luchas reivindicativas y políticas:

Las organizaciones populares hemos desplegado en el escenario -con escasa incidencia- social, ejercicios permanentes de construcción, pero se mantienen siempre en el asistencialismo popular, en la autogestión y experiencias que por lo general son paternalistas a la hora de desarrollar o impulsar iniciativas, por lo que dificulta superar las barreras de la reivindicación economicista.

La politización de la demanda supone mayores grados de organización y conciencia en las masas, sin embargo es tremendamente dificultoso que las organizaciones rompan el cuadro normal de desarrollo y transiten hacia la demanda política. Hay algo en la metodología que no permite dar ese paso, pese a ello, uno puede echar un vistazo a los acontecimientos más recientes de la escena política nacional y ve como estudiantes durante el año pasado y patagones en el presente año dieron una demostración cabal de como es el camino que debemos transitar, lo hemos dicho con anterioridad, lo primero es tomarse la calle, enfrentar la represión con tomas de puentes, establecimientos, calles, barricadas, con capucha y piedrazos, con  ollas comunes, la organización de la auto-defensa y el despliegue de la solidaridad de clase.

Los canutos de la política, casa por casa, puerta por puerta: esa es la terea que debemos afianzar al corto plazo, con campañas masivas y trabajo concreto que apunte al desarrollo de experiencias de lucha. Sin perspectiva de poder es poco y nada lo que podemos desatar, por ello los procesos que llevan adelante estudiantes, pobladores y sindicalistas deben apuntar a la concientización y la organización; hay que reeducarnos respecto de las formas que tiene la institucionalidad y la burocracia para anular cualquier atisbo de levantamiento social y popular, por lo que la metodología debe cambiar o profundizar en aspectos como disponer el descontento de las masas a la lucha en las calles, la toma del espacio público y para producir el conocimiento de los explotados es necesario luchar, eso como entendimiento básico.

A la gente le tiene que hacer sentido las cosas que les venimos a decir, pero un más, tienen que darse cuenta del engranaje que está detrás de producción ideológica y material del sistema de dominación capitalista, lo debe entender con palabras simples, debe conocer el porqué de su desdicha y la desdicha de la clase a la que pertenece, que sus padecimientos lo sufren otros iguales a él y que afecta sistemáticamente a la clase trabajadora en su conjunto y eso es producto del sistema y que lo fundamental en esto es que está en sus manos cambiar todo esto.

Que conozcan la realidad no significa que deban cambiarla, es lo que la teoría marxista a tratado en innumerables veces y es piedra de tope para la lucha popular, siempre ha habido un nudo al respecto muy tortuoso de desatar y han sido dolorosas las experiencias en las que se ha tratado de abordar el traspaso de la “conciencia de sí” a la “conciencia para sí”.

Tenemos la certeza de que el paso de la reivindicación a la demanda política debe ser producto de la organización progresiva de la sociedad y en particular de la clase explotada, pero también debe ser producto de las luchas en todos los frentes, para ello es necesario la coordinación con los sectores que organizados comparten línea política y táctica. Ese es un segundo paso en el proceso que va de la reivindicación a la demanda política.

A ROMPER CON LA BUROCRACIA, A DESATAR LUCHAR QUE AFECTEN AL PATRON, A QUEMAR LA PASIVIDAD DE LA CALLE, A COMBATIR A LA REPRESION….

lunes, 7 de mayo de 2012

EL viejo/nuevo reformismo


EL viejo/nuevo reformismo.
Algo de viejo y de nuevo tiene el reformismo del Partido Comunista, es particular esta mixtura entre el pasado y lo presente, que en política supone una aparente apertura y desarrollo, cuando sin embargo responde a procesos de largo aliento, de recomposición, renovación y reorganización de programa según el periodo en el que se ejecuta, o sea, el actual.
De tal forma, no se trata de un reformismo puro, clásico y etapista, hoy el análisis ha conllevado tratativas propias del pensamiento socialdemócrata y no solo en lo referente a lo teórico, sino que también a lo práctico. Cabe particular atención cuando refieren al neoliberalismo como el principal problema, cuando es el capitalismo y sus contradicciones como los males de la vida y la superación de este por vía revolucionaria: el socialismo. Lo que sugiere es que su análisis reivindica la idea de humanizar el capitalismo, regularlo y a lo sumo avanzar hacia un capitalismo de estado.
Es nuevo reformismo porque incorpora a su desarrollo interno su participación en la política regulada en los marcos institucionales y legales de la burguesía, la política desde arriba supone el lobby y el operativismo político antes, y postergando procesos que están por fuera de la legalidad y deben ser recompuestos, retejidos y rearticulados. A saber: el desarrollo embrionario de fuerza social, la construcción de frentes de poder popular; la revitalización, reactivación y reestructuración de las herramientas históricas de la clase. Todas, están fuera de propósitos y perspectivas políticas y programáticas del PC.
De lo viejo no nos sorprende la intención de emular, calcar y reeditar el programa de alianzas con los llamados sectores progresistas del capital, un Frente Popular como el que llevo a la presidencia a Pedro Aguirre Cerda en 1938 y que tuvo su experiencia en Francia y España. Proceso que ahogo el desarrollo y profundización en la conciencia y las luchas de las masas para obligarlas a transitar en el marco regulatorio del estado oligárquico. Hoy bajo la fachada hipócrita de un “referente amplio de oposición para Chile”.
 Son particulares la coincidencias históricas, a saber, en 1933 termina la congreso confederativo del PC en Rancagua, en el cual se afianzas las tesis del yugoslavo Dimitrov que versaba en relación a que los procesos de toma del poder no debían ser mediante la táctica ocupada por los soviet, es decir, de forma violenta e insurreccional; por lo que procesos como el fracaso de la revolución alemana es suficiente como experiencia aleccionadora como para seguir emulando los procesos revolucionarios vivos por los bolcheviques y las masas rusas. La ruta marcada fue entonces –entendiendo la gran depresión económica y la avanzada nazi y fascista e Europa- la idea del gradualismo y la revolución por etapas, eso significaba abandonar la lucha militar e introducirse mediante el aliancismo centro-izquierdista al marco institucional y poder así llegar a conformar gobierno. Y así fue como sucedió.
Hoy el PC vive un franco periodo de moderación y conservadurismo; ya Marx lo decía, al respecto de las coincidencias históricas, la primera como tragedia y la segunda como comedia y lo decía en función de que los hechos, periodos y procesos pueden suceder con una similitud sorprendente, lo importante en esto, es que los revolucionarios deben aprender de la historia y tomarlo conscientemente para ir nuevamente a propiciar el método materialista de la dialéctica. No nos sorprenden las definiciones y lineamientos políticos emanados en la conferencia del PC, coincidentemente en el contexto de una crisis a escala global y la emergencia de la guerra desarrollada por el eje militarista del imperialismo de EEUU. La síntesis lograda es la misma que se genero en el congreso de la década de los 30s.
Así grafica el presidente de PR la situación y el carácter de la alianza política con el PC: “El país necesita de una fuerza progresista unida para que produzca cambio, en esta sociedad, para terminar con las desigualdades y el abuso”. Nótese, así también versa los párrafo del discurso de G. Teillier presidente del PC, no habla de cambiar los modos de producción y de apropiación, sino que habla de “ciudadanismo”, de “representatividad” y “unidad entre las fuerzas de oposición”. ¿Pero qué es esto? Una declaración de principios que aboga por las otras fuerzas sociales progresistas que acuerden tras bambalinas los candidatos de la oposición para alcaldes y concejales. Llama la atención la forma en que los hechos sucedieron. El PC pudo amarrar con el conjunto de los partidos de la concertación entre 7 y 8 candidatos exclusivos para alcaldes en distintas comuna del país; pero de forma paralela, con el PPD y el PR cerraron y concretizaron los candidatos a concejales para las comunas en disputa a nivel nacional. Lo que queda demostrado son las añosas practicas de la maquina y el acuerdo a espaldas del resto, y si no fuera poco, de sus propias bases, y para que cedir de los trabajadores y el pueblo, otro dato de la causa es la integración completa del PC a la Concertación pese a que haga alarde de independencia y autonomía, dudamos que el resto de los partidos de la concertación  carezcan de esas cualidades, por lo que no es argumento para decir que no es parte de la concertación no valen, y si bien, aunque el papel no lo diga, su participación es un hecho concreto de la causa.
El PC en el último tiempo no solo ha impulsado luchas y demandas, salidas a las calles, marchas y movilizaciones, sabemos de las capacidades de agitación de una orgánica que lleva desarrollándose un siglo. No podemos hacernos los ciegos y asignarle peso en el escenario político nacional, por su considerable capacidad para incidir e influenciar mediante la movilización de empleados públicos, los trabajadores de la salud, el gremio docente, los trabajadores portuarios, mineros, forestales y estudiantes. Hay una cosa sí, el PC levanta conflictos pero en el caso de los estudiantes son ampliamente desbordados por la dinámica y el remolino de organizaciones operando y construyendo pensamiento radical, es por ello que acuerda con los poderosos su asfixiamiento, su anulación y su ruptura, justo en el momento indicado.
Esa construcción centenaria, en que su piedra fuera su fundador Luis Emilio Recabarren, hoy teñido de nuevo y viejo reformismo apuesta por la construcción de un “gobierno de nuevo tipo”. A su entender derivado de procesos y luchas de maduración de condiciones políticas actuales para ser parte y construir un referente que les permitiera converger y desplegar desde el marco institucional nuevas alianzas y proyectos de desarrollo que no socaban en nada el modo y el proceso de acumulación capitalista. A que se quiere llegar nos preguntamos, a gobiernos radical populistas que pongan el acento en un programa de nacionalización para garantizar las condiciones mínimas de desarrollo capitalista y bienestar a la población, un modelo a lo Señora K, o el de Lula, un gobierno a lo Tabare Vásquez; en el que vuelvan figuras enigmáticas de la institucionalidad como Bachellet, Lagos o Insulsa, personalismo autoritarios, rostros acogedores y dominio de la escena internacional; ese es el gobierno de nuevo tipo. Quizás su propósito ulterior es volver a los tres tercios, sistema que les genero grandes réditos en el ámbito de la representatividad.
Por ello su argumento es que la derecha es una minoría que atrapa la institucionalidad y asegura su permanencia en el poder mediante un sistema anti-democrático, el binominalismo es la piedra angular en la lucha política del PC, sin esta no se entiende la voluntad expresa por incluirse e influir en el marco institucional y administrativo de la burguesía.
EL PC justifica y reivindica su inclusión en la institucionalidad burguesa para revitalizarlo, de ahí su carácter republicanista, en vez de reactivas sindicatos y formar organización popular; dispone sus fuerzas en participar de la discusión que tienen los poderosos. Para ello dicen que la aplicación de políticas neoliberales ha producido una crisis de carácter estructural porque es incapaz de generar medidas de fondo que pongan coto a las profundas desigualdades, en parte, lo que no dicen es que es el capitalismo y sus políticas neoliberales el que engendra la pobreza y las diferencias profundas entre ricos y pobres, lo que no dice tampoco es que esto sucede gracias al tipo de estado que tenemos, representante de los intereses de los poderosos, un instrumento de clase a disposición de maximizar la explotación y acrecentar las ganancias.
Eh aquí lo mas relevante de la línea política del PC y versa de la siguiente forma: “La crisis, entonces, se expresa en el ámbito político, en la demanda de una Nueva Constitución”. El supuesto es la creación de una nueva institucionalidad política que supere la crisis de representatividad de lo que llaman clase política civil, de los partidos y los métodos institucionales obsoletos, y que es generada por el sistema binominal. El PC se estatuye y se impone como la vanguardia que garantiza esta transición o democratización de las instituciones; defienden las demandas y las reivindicaciones populares, adhieren en su forma, pero en su centro ellos se hacen parte de la política desde arriba, la política de los consensos, la política a espaldas del pueblo.
Felicitan a Cristina Fernández de Kirchnner, por la readquisición y/o nacionalización de la petrolera YPF, pozos que por lo demás se encuentran vacios, y quién sabe si la burocracia administrativa del estado da paso al control obrero de la producción o sigue manteniendo el actual sistema de extracción y explotación funcional a la reproductividad del sistema. De esos elementos no habla el PC, no dice para que quiere estatizar Codelco y el litio, o las reformas tributarias, de fiscalización, o laborales, si el marco general del modelo de producción se mantiene. Sí, es efectivo pretender ir progresivamente ganando y luchando conquistas sociales, recuperando y creando nuevos derechos, es una máxima irrenunciable para la izquierda, pero desde la institucionalidad, esa es la manera?
Lo hemos dicho con anterioridad, cuidado con los espejismos y pantanos, sabemos que el PC es viejo en esto y esto lo tienen más que analizados por ello es que quieren subirse en el carro de la victoria, justo cuando la fracción conservadora le asesto un golpe contundente a la sección progresista y liberal. Insistimos respecto de quienes son los principales beneficiarios de una constituyente, de las reformas, consultas y encuestas vinculantes; el capitalismo. Es sencillo, porque lo resignifica, lo readecua y redefine y eso implica darle nuevos aires para mantener su proceso de explotación y acumulación. Lo que provoca es el reflujo del movimiento popular y obrero, lo contiene y retiene, no permite su flujo y sus alzas en las luchas, no deja que el descontento de las masas se intensifique en sus luchas y sus métodos, y busque sus salidas a través la violencia política y popular.
Por eso el PC tiene coaptado a la CUT y los gremios relacionados al sistema público, sectores que se movilizan de forma esporádica para hacer gallito con el gobierno de turno. Están para la coyuntura, no para los procesos reales de construcción de fuerza social y frentes de poder popular. Federaciones de trabajadores y estudiantes, colegios de profesores, los trabajadores del servicio de salud, los empleados públicos son instancias burocratizadas, con prácticas indecorosas y organizadas solo para tener ganancias económicas, como términos de conflictos y reajuste salarial. Organizaciones vacías, sin contenido y que solo se activan en las coyunturas economicistas y de solidaridad a causas justas que detonan una vez al año.
Hay que interpelar eso de la nuevas mayorías, los acuerdos amplios en los que participen los partidos de la concertación –la burguesía liberal-, para según sus proyecciones para ir generando transformaciones democráticas, políticas y sociales. No solo se trata de un acuerdo electoral y programático, se trata de madurar la posibilidad de conformar una fuerza opositora que garantice el corto plazo la victoria en las elecciones municipales y que a mediano plazo se determine mediante el consenso la intención de llevar un candidato único a las elecciones presidenciales. Todo en desmedro del desarrollo de fuerza social y la creación de embriones de poder popular.

lunes, 30 de abril de 2012

Electoralismo de izquierda o un candidato obrero, clasista y revolucionario


Entendemos la opción de los “comunistas” por hacerse parte del marco jurídico y legal de la institucionalidad burguesa mediante el pacto, la omisión y el electoralismo; más no lo aceptamos y no compartimos su posición por más que contenga en su centro un programa político. Un programa que no se encuentra en la izquierda revolucionaria y que en la emergencia de la actualidad se esbozan los caminos tácticos por transitar y construir proyectivamente en el campo de la batalla. No podemos pedirles a reformistas y/o socialdemócratas, que se conviertan en la vanguardia que carece el pueblo chileno, y llenen el vacio histórico dejado por los revolucionarios. Sería un imposible tanto así como que dejaran de consensuar. En lo referente a nosotros, quienes queremos una revolución socialista, nos queda más que reagrupar y reconstruir a los revolucionarios y al proyecto, dicho de otro modo: llenar el vacío, acabar con la dispersión, la atomización y, gestar la articulación de un proyecto histórico de emancipación.

Desde abajo, en la bases y no apostando al marco de la institucionalidad burguesa, a lo sumo un candidato a nivel local para utilizar la tribuna y denunciar, convocar y construir organización popular, hay que ser taxativo en esto, no nos hacemos parte del circo electoral y hacemos el llamado a anular y no participar de esta sinvergüencería. Respecto de esto último, esa ha sido la posición de la izquierda revolucionaria durante los largos años de la llamada transición. Pero la tarea es también develar, buscar tribuna y romper con el cerco comunicacional que levantan los poderosos para rifarse la administración pública y eso hay que discutirlo y tomar una posición más integral.

Los revolucionarios por lo general adoptan todas las formas de lucha, por ello hay que definir donde están esos límites si es que los hay y si fundamentalmente el contexto determina aplicar una u otra; cerrar la discusión es por así de decirlo una estupidez. Los trotskistas de los años treinta lograron levantar candidatos obreros y lucharon para que la voz de los revolucionarios fuera escuchada y los crápulas fueran desnudados. Hay que leer la historia detenidamente, sin los estigmas y las tergiversaciones elaboradas para enlodar a un grupo de militantes que escindió del ceno del Partido Comunista para denunciar las tropelías de dirigentes corruptos y subordinados por las estructuras internacionales.

Un grupo de militantes que levantaron periódicos y prensa obrera, que estuvieron en fabricas y comités de vivienda, que organizaron huelgas y pelearon en la calle contra las bandadas fascistas, grupos de hombres que formarán en la posteridad el Partido Obrero revolucionario (POR). Militantes con la claridad del momento levantaron candidatos, muchos de ellos militantes ejemplares como la infatigable Humilde Figueroa o Humberto Valenzuela el primer historiador obrero de Chile. De su continuidad sabemos que se esa expresión política, como así otras tantas fueron las fundadoras del MIR conjuntamente con Clotario Blest y la militancia de Concepción.

Si nuestra opción es el desarrollo de fuerza social es necesario abocarnos a múltiples frentes de desarrollo, siempre buscando la organización y el crecimiento en la conciencia de las masas, por ello hay que disputarles conducción a los paracitos y burócratas, someter a cada espacio de la clase a las tenciones que las bases y los organizados puedan levantar, es la única forma de limpiar la lastra que persigue hace décadas al movimiento obrero, a la clase y los sectores pobres. Esa sería un horizonte táctico perfectible a un mediano plazo, pero para ello a organizar.

En la actualidad la organización UKAMAU ha decidido emprender esta lucha en un área sensible para los revolucionarios, parece tabú hablar de electoralismo en las filas de los revolucionarios, sin que surjan las apáticas y descontextualizadas observaciones dogmaticas que no aceptan ni entienden el desarrollo de tendencias que pueden facilitarse -o no- en zonas, territorios y localidades, es decir: la existencia de contextos en el que deben darse ciertas luchas, adentrarse y profundizar en ciertos procesos, es ahí un elemento crucial, un momento único y el revolucionario debe percibirlo.

Si la organización UKAMAU opto por participar del marco de la legalidad es porque no existen mecanismos, ni representantes institucionales que den respuesta a sus intereses. Si su propósito es ser concejalía, bienvenido, solo si esto trae mayor organización en los barrios años de Estación Central, y más aun, si en esta comuna se presenta en el viejo reformismo disfrazado de joven profesional carismático e inflado por los medios de comunicación de masas, un dirigente estudiantil de proyecciones dentro de su partido, pero que hoy está lejos de representar a la multitud de estudiantes que se trata de rearmar después de una desilusionante actuación en las mesas de negociación con los poderosos, menos aun de los miles de inmigrantes que viven hacinados, de la familias de chilenos que han luchado por la casa propia, etc. En definitiva, este es un perfecto escenario para decirle a la gente cuales son los propósitos que tienen, y que no son precisamente defender los derechos y los intereses de la clase.

Alrededor de 100 años costo levantar una alternativa revolucionaria e independiente para la emancipación del pueblo chilenos, lucha y desarrollo que fue producto de anarquistas y marxistas, de la diversidad y experiencias que terminaron en la formación del MIR, portador revolucionario de la sociedad chilena. Sabemos lo que vino después, la contra revolución que diezmo y aniquilo a las bases militantes y conducciones revolucionarias.

Hoy no podemos hacer vista gorda a ese pasado, debemos asumir la derrota del proceso pero no del proyecto, ese debe ser rearticulado, reconstruido, retejido. Es por ellos que  los revolucionarios deben atacar todos los frentes y ser claros en cada uno de ellos, no somos parte del entramado institucional que quiere administrar y sacar provecho, sino que nuestro propósito es transformar desde la raíz la sociedad en que vivimos. Podemos unir y hacer congruente la lucha política por la emancipación y la tribuna institucional, más que mal son recursos de los chilenos y es una de las maneras que los revolucionarios vamos avanzando y copando terrenos.

Como olvidar las horas de lectura que rememoraban las luchas de carpinteros y obreros de la construcción subiéndose a las tribunas de los poderosos para desnudarlos y decirles al pueblo que la alternativa es luchar, que ningún candidato puede satisfacer sus necesidades y sus aspiraciones personales y colectivas, todo ello en los años en que el Frente Popular caminaba a ser gobierno y que el entendido era la idea de que existía un sector progresista en la clase capitalista, no podemos dejar de mencionar que en ese especifico contexto la avanzada fascista era visto como un peligro inminente, y así lo fue, lo que no justifica levantar una alianza de clases de ese tipo, porque ahogaba procesos de profundización organizativa y revolucionaria en el pueblo, lo lamentable es que siempre ha sucedido así.

Aquí no nos interesa hablar de aquellos que lucran a partir de ONGs e instituciones que son parte del estado y son fachada para hacer política, por último estas no alcanzan para el lucro y más bien permanecen en un estado de sobrevida, si ese es el argumento para bloquear la discusión no aceptamos que sea el mecanismos para los revolucionarios basarse en ese análisis, el desarrollo debe ser otro. Si se da la instancia, en lo relativo al contexto de poder analizar cabalmente el estado de organización en determinadas zonas, o el prestigio de un compañero que ha dado la vida por las causas justas y que es reconocido como un hombre ejemplar por el resto de la comunidad. Podemos abrir un campo de batalla que puede hacer crecer a las organizaciones populares, de base y sindicales, fortalecer procesos y orientarlos a la construcción de fuerzas sociales y lo que siempre está en la nomenclatura de izquierda: el poder popular.

El tema del electoralismo es escabroso, pedregoso y por supuesto que muy peligroso, pero los revolucionarios no somos ingenuos, tontos no somos, carecemos quizás de algunas habilidades –sí-, que se subsanan con lucha, es una claridad. Pero con todo ello no podemos darnos el lujo de apartar el problema del electoralismo de izquierda solo diciendo anulación y no participación y quedarnos expectantes, al margen y sin incidencia alguna de un proceso nos guste o no esta institucionalizado y arraigado en la sociedad; en fin, acaso los revolucionarios no podemos perspectivar y construir un gobierno local obrero, clasista y revolucionario. Se deja planteado como interrogante.

No es posible que en ciudades en que el servicio, o la minería, o donde existe predominancia de trabajadores temporeros no tengan espacios dentro de la municipalidad para denunciar los atropellos que sufren a diarios los pobladores y los trabajadores, los jóvenes y estudiantes; lo que viven a diario ancianos y discapacitados, en fin las contradicciones que engendra la misma alcaldía, por ejemplo como sostenedora de la salud y en referente a la educación. Debemos aspirar a desarrollar poder local, porque es distinto administrar recursos que generarlos, por eso se dan las tamañas desigualdades en educación y salud, porque su financiamiento depende del plusvalor de la comuna, así vemos que el municipio puede invertir más con un casino de gran envergadura y otros no pueden resolver el problema de la salud por no tener recursos, por eso, el sistema socialista camina profusamente hacia la centralización económica y la administración local de los recursos, por eso en Rusia revolucionaria existían los “Soviet”, consejo de obreros, campesinos y soldados. No es tampoco la intención extrapolar las situaciones, pero si mirar la historia y caminar en un rumbo similar.

UKAMAU en su comunicado expresaban que como organización no habían tenido respuesta alguna para dar solución a los problemas habitacionales, que los concejales solo ayudaban a la reevalucaión de la Ficha de Protección Social, es decir nada, desde el municipio no existía las garantías políticas para dar solución a demandas y reivindicaciones de los pobladores de los Nogales y otras poblaciones de Estación Central. En otras comunas se han creado partidos como el Igualdad que tiene concejalía de Peñalolen, ahí tenemos otra experiencia en donde el pueblo hace y avanza en las luchas por sus reivindicaciones. No hablamos de emular la experiencia ni mucho menos, desde dentro no nos parece la vinculación con las Otec y Consultoras que solo son platas mal venidas, por decirlo de algún modo y que están lejos de construir alternativa independiente del pueblo.

Un candidato obrero y revolucionario tiene que ser claro, el propósito por el que se presenta, las aspiraciones que tiene del proceso, decir con todas sus letras que ningún candidato defiende y esta por los intereses de la clase trabajadora, que los únicos que han estado del lado del pueblo son sus organizaciones y sus miembros más activos que luchan por transformar la sociedad y que ninguna vía más que las revolucionaria lograra ese propósito, por ello se debe fortalecer la organización, ganar espacios, dar la pelea y conquistar nuevos derechos para la clase y los pobres de Chile.

Como toda embarcación no puede emprender a la mar sin brújula y tripulación, es necesario anidar en el pueblo, hacernos carne del él, levantar nuestra iniciativa y construir referentes en cada espacio de la producción y la población, ese es un canino medianamente transitado, falta por construir, y sobre todo analizar detalladamente los procesos que viven estudiantes, trabajadores y fuerzas políticas.

Todas las experiencias de desarrollo de fuerza social tienen que desembocar en la discusión de que si no son el poder mandante no es posible generar transformaciones en la calidad de vida del pueblo, es decir: buscar el bienestar general. Esa es la diferencia con el reformismo, el PC es una máquina que tiene 100 años de experiencia y sabe a cabalidad las formas en que se mueve el entramado social e institucional por ello prefieren la política desde arriba, sin base social y apuntando un programa construidos por intelectuales que no responden a los intereses de la clase sino a los de su partido.

Sin base social, la discusión del electoralismo es un sin sentido, pero habiendo organizaciones probadas, con capacidades de incidir en los espacios en los que se anidan, con la firmeza de que nuestra apuesta es la revolución, es ahí perfectible el problema, pensar y evaluar un candidato obrero, clasista y revolucionario.









miércoles, 25 de abril de 2012

Pliego sindical, inserción y crecimiento…


Desarrollar un análisis detallado que muestre cual es el funcionamiento y los engranajes del sistema es una necesidad imperiosa. Es una tarea fundamental porque de ello surge la táctica, por lo que entender incorrectamente ese mecanismo podría generar una síntesis y una praxis errónea y todos los esfuerzos pueden terminar con el fin de cualquier empresa, o mejor dicho: de una experiencia de desarrollo de fuerza social. Por ello el levantamiento territorial es la primera tarea por desarrollar.
El análisis del territorio debe de proveer de información que contemple primeramente las condiciones de vida de los trabajadores en un sector de la producción como es la agroindustria. Debe desarrollarse un mapeo demográfico de la producción, conocer cabalmente cómo se comporta el proceso de producción en el contexto actual, es decir: entendiendo que existen factores exógenos como endógenos que afectar a la producción como ejemplo el precio del dólar, las sequias o heladas; inmediatamente después, definir quienes son los que se apropian de las riquezas que generan los trabajadores. En suma, saber cuántos son los trabajadores temporeros, cuántos son los predios agrícolas, los tipos de faena existentes y las formas de contratación, saber las consecuencias que ha producido en la población la exposición de plaguicidas y herbicidas, las enfermedades de trabajo, la disminución progresiva de los precios y tratos por faena, ubicándola como fenómeno y que determina una mayor extensión de la explotación, secundado por la formulación y la aplicación de políticas regresionistas que solo ahogan la posibilidad de organizarse, dispersando y quitando derechos, es necesario en este contexto someter a un análisis exhaustivo las leyes y programas políticos institucionales para la agroindustria.  
Inserción y crecimiento.
El sindicato debe disponer todas sus fuerzas en romper la ideología dominante instalada en miles de trabajadores dispuestos por la premura y la emergencia de las deudas y las pésimas condiciones de vida a trabajar en condiciones miserables, en jornadas extensivas y con sueldos de hambre.
Urge que el sindicato busque el mecanismo que facilite la instalación en el espectro social las demandas y posiciones que promueve, y que son sus banderas de lucha. Los mecanismos pueden ser variados, diversos, pero deben contener un hilo que conduzca al desarrollo de este, a su crecimiento y su amidación en las masas, con ideas claras. De ahí los métodos deben sugerir propositivamente una salida independiente, fuera de los márgenes de la institucionalidad, rodeándola y de forma paralela, de este modo podemos defender principios y orientaciones que nacen del cuerpo social que compone la organización sindical y las masas agobiadas.
Actividades como campeonatos de futbol, platos únicos etc., son en principio instancias o iniciativas validas y significativas en el quehacer del sindicato, pero deben atenderse de forma simultánea con actividades de agitación en poblaciones y sectores donde predominan los trabajadores de temporada, un puerta a puerta, una operación rastrillo para captar a los sectores más avanzados del proletariado agrícola, sujetos conscientes, con capacidades y destrezas para que sea incorporado como afiliado y actores protagonistas del sindicato. No queremos un sindicato nominal, en donde puede haber mil afiliados, pero que no participen en las discusiones, asambleas y reuniones, y peor aún que fallen a la hora de dar la pelea.
De cientos de miles de trabajadores debemos por lo menos ganar para el proyecto a 500 de ellos, pero estos deben ser los más activos militantes y activistas, un líder en su localidad, en su población o sector, y los hay, muchos pero sin referente y el sindicato puede ser uno. Eso es una tarea que debe ser producto de la agitación, de las campañas y fundamentalmente de las capacidades que tengamos para detonar luchas, peleas y escaramuzas que nos hagan visible, donde demostremos que estamos del lado de los trabajadores y que esta no una iniciativa de gusanos y paracitos que buscan sacar buen provecho de las comparsas con patrones y gerentes.
Debemos formarnos para dar respuestas contundente ante la ambigüedad y el oportunismo; ahí surge otra necesidad, para ser exactos la formación constituye el eje mas importante en el proceso de insertarnos y anidarnos en las masas, por ello debemos promover y realizar talleres y escuelas, auto-educarnos en un movimiento dialectico, que conjugue la práctica y la redefinición constante del conocimiento y en lo general de como lo volvemos a poner nuevamente en práctica.
Pliego de demandas y unidad con el pueblo organizado
Tarifado local y nacional constituye unos de nuestros caballitos de batalla, es un horizonte táctico que debemos visualizar a mediano plazo ya que constituye la recuperación de derechos e intereses usurpados con la instalación de la subcontratación. La flexibilización laboral a readecuado las formas de explotación, la externalización de parte del proceso de producción provoca una desregulación favorable a los intereses de los que son propietarios del predio agroindustrial, porque así se desprenden de muchas obligaciones contractuales que están a derecho pero que el sistema pasa por alto. Una demanda en relación a esto debe ser la ilegalidad de la subcontratación, y la necesidad de poner fin a los intermediarios por que estos merman la capacidad de adquirir mediante la lucha mayores privilegios, es decir: las reivindicaciones sentidas del pueblo.
Las leyes y estatutos en su forma y centro busca reglamentar una mayor explotación laboral, con jornadas extensivas y tratos colectivos con representantes de los trabajadores, esto es un elemento central en el estatuto del temporero, lo decimos porque este apunta a la exclusión, marginación y atomización de cualquier forma de organización, aun más tratándose de un sindicato que es el arma más poderosa que puede tener los trabajadores. Dicho de otro modo: la ley deja fuera cualquier posibilidad de que el sindicato accione y sea parte de las negociaciones, porque sus dirigentes saben de las leyes y conocen los trucos y subterfugios que los patrones y subempleadores ocupan para embaucar a los trabajadores y eso lo saben muy bien de ahí que quieran marginarlo, plastarlo y anularlo. Los trabajadores indefensos y poco informados caerían en las fauces del empleador quien pedirá mayores horas de trabajo –jornadas extensivas- para pagarle una proporción insignificantemente mayor a lo que recibe en la actualidad y condicionado a los caprichos de la naturaleza, porque hay días buenos y malos. Por eso es el tarifado local y nacional y la negativa a que se apruebe el estatuto de temporeros debe estar dentro del pliego de demandas.
Una tarifado local porque evoca las particularidades del contexto geográfico y cultural; y un tarifado nacional porque es necesario propiciar instancias de desarrollo que supere las problemáticas locales para que las conquistas sean para el conjunto de los trabajadores temporeros del país y el sindicato tenga un carácter nacional. No a la institucionalización de la sobre explotación del estatuto del temporero porque es una ley de los ricos y favorece sus intereses a costa del trabajo y la explotación de los recursos naturales, porque se apropian del agua, secando y contaminando ríos, esteros y napas subterráneas y un sinfín de efectos perjudiciales para la vida humana.
Concientizar no es la única tarea, queda por hacer y multiplicar los esfuerzos en estar en todas las expresiones, frentes y conflictos que se presenten, solidarizando con huelguistas y movilizaciones. La unidad es un aspecto importante, pero no cualquier unidad, no unidad por la mera unidad. Hay que crear puentes con los sectores que tienen coincidencias tácticas y desarrollan desde las bases sociales y laborales organizaciones que ponen su aliento en la construcción de poder popular. No hay que hacer cliché de esto, pero debemos y es una preocupación constante el crear referentes de clase que sean una alternativa independiente para los dispersos y críticos del sistema. Coordinar y agrupar en referentes políticos sociales y sindicales para romper la hegemonía representacionista de la CUT que prefieren la pasividad y la burocratización antes de generar instancias de desarrollo de fuerza social política y cultural.
Una sola línea, consecuentes y congruentes con nuestras posiciones defendemos los derechos y los intereses de la clase por eso el sindicato debe ir y estar en todas las machas, movilizaciones y actividades, para mostrar y para agitar, para hacer presencia y para hacernos parte de las demandas, para convocar y auspiciar el paso seguido de las reivindicaciones a las demandas políticas, para convocar la organización y a la protesta social y popular.